LA HUMILDAD
La humildad es la virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y debilidades y actuar de acuerdo a tal conocimiento.
Podría decirse que la humildad es la ausencia de soberbia.
Es una característica propia de los sujetos modestos, que no se sienten
más importantes o mejores que los demás, independientemente de cuán
lejos hayan llegado en la vida.
Resulta interesante notar que, según se entienda la actitud
de una persona, hay una línea muy delgada entre la humildad y la
ostentación. Conceptos de esta naturaleza requieren de la observación
del comportamiento ajeno para existir, y esto da como resultado que un
mismo hecho pueda ser percibido de diversas formas.
Cada uno carga con una historia, con una serie de experiencias positivas
y negativas que han colaborado en la construcción de una personalidad
única e irrepetible. Al mirar a los demás, no podemos evitar juzgarlos
y, para ello, sólo contamos con nuestra memoria.
Las personas que viven su vocación
plenamente, por ejemplo, suelen caracterizarse por mantenerse alejadas
de las tendencias de la moda, refugiadas en su propio mundo, estudiando o
preparándose durante largas horas y disfrutando de su vida de una
manera auténtica.
Si alguien se dedica a una disciplina con todas sus
energías, es esperable que cumpla una serie de metas personales y que
pretenda compartir la felicidad que esto le provoque con sus seres
queridos, dado que somos una especie social.

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