miércoles, 13 de agosto de 2014

LA HUMILDAD



LA HUMILDAD

La humildad es la virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y debilidades y actuar de acuerdo a tal conocimiento.

Podría decirse que la humildad es la ausencia de soberbia. Es una característica propia de los sujetos modestos, que no se sienten más importantes o mejores que los demás, independientemente de cuán lejos hayan llegado en la vida.
 
Resulta interesante notar que, según se entienda la actitud de una persona, hay una línea muy delgada entre la humildad y la ostentación. Conceptos de esta naturaleza requieren de la observación del comportamiento ajeno para existir, y esto da como resultado que un mismo hecho pueda ser percibido de diversas formas

 
 Cada uno carga con una historia, con una serie de experiencias positivas y negativas que han colaborado en la construcción de una personalidad única e irrepetible. Al mirar a los demás, no podemos evitar juzgarlos y, para ello, sólo contamos con nuestra memoria.

Las personas que viven su vocación plenamente, por ejemplo, suelen caracterizarse por mantenerse alejadas de las tendencias de la moda, refugiadas en su propio mundo, estudiando o preparándose durante largas horas y disfrutando de su vida de una manera auténtica. 
 
Si alguien se dedica a una disciplina con todas sus energías, es esperable que cumpla una serie de metas personales y que pretenda compartir la felicidad que esto le provoque con sus seres queridos, dado que somos una especie social.

EL RESPETO MUTUO



EL RESPETO HACIA LOS DEMÁS

La palabra respeto está de moda. La escuchamos en el mercado, en los discursos, en las convocatorias, en las iglesias, en todas partes. Todos hablamos de tolerancia y respeto, queremos sentirnos personas cultas y educadas, que no reaccionamos con violencia ni grosería cuando alguien piensa o actúa de manera distinta a nosotros.

Pero, ¿cómo reaccionamos cuando alguien nos afecta a nosotros directamente? ¿Dónde quedan la tolerancia y el respeto cuando el carro de adelante no arranca inmediatamente después de que ha cambiado el semáforo? ¿O cuando aquel que desesperado porque está en una emergencia, nos corta el paso en el tráfico?

O para ser más realistas cuando nuestra hija decide salir con alguien que no nos gusta. Yo pienso que en realidad el respeto del que tanto se habla funciona, siempre y cuando no se metan directamente con nuestros intereses. Es una especie de pacto: si tú no te metes conmigo, yo no me meto contigo.
 
 


Pero hay algo más completo que la tolerancia, el respeto es más rico y completo en su significado, implica entendimiento, comprensión y una gran porción de amor.

El respeto exige la comprensión del otro. Ponerse en sus zapatos, implica tratar de comprender su posición. No basta solamente con no agredirlo o ignorarlo, implica escucharlo con atención y sin el ánimo de cuestionar sus ideas y abiertos inclusive a aceptar la posibilidad de replantear las nuestras.
 
El respeto hace una diferenciación total entre la persona y lo que ésta piense o diga en un momento dado. Nos lleva a aceptar nuestras diferencias personales, recordando que cada uno de nosotros tiene derecho a ser quien es.
 
Debemos recordar que cada ser es único y esta hecho a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto merece nuestro respeto y consideración.

 PODEMOS FORTALECER EL RESPETO

Aprende a escuchar.
Miremos con respeto a todas las personas que se cruzan en nuestro camino detengámonos unos segundos para saludarlas, mirémoslas a los ojos y deseémosle un buen día, o simplemente démosle las gracias con sentimiento. Deseémosle lo mejor desde el corazón.

Tomemos la decisión de aprender.
El que cree que ya lo sabe todo está estancado. El mundo cambia continuamente y nosotros con él, y cada persona o situación que se presentan en nuestra vida son oportunidades para aprender y crecer.

Colócate en los zapatos del otro.
Nadie hace cosas por fastidiar al otro; tú no sabes la situación difícil que otros pueden estar viviendo. De vez en cuando es necesario que trates de pensar y sentir como lo está haciendo la otra persona; es decir, desde su punto de vista. Extender nuestra comprensión hacia los demás, implica volvernos más compasivos.

No seas intransigente.
Que alguien tenga un defecto, que diga o haga cosas improcedentes no lo condena como persona, siempre podemos recapacitar o cambiar nuestra actitud o comportamiento. Por lo tanto, no rechaces, discrimines o maltrates a otros porque no hacen lo que tú deseas o esperas, ten más paciencia y comprensión.

Nadie es más ni menos que tú.
Sólo somos diferentes en lo personal. Llegamos a este mundo con limitaciones y condiciones más o menos difíciles para superar, resolver y de las cuales aprender, en eso radica todo. Acepta a los demás con sus defectos y cualidades sin juzgarlos con ligereza.

Enseña a tus hijos con el ejemplo.
Recuerda que es durante nuestra primera infancia, cuando comenzamos a incorporar los valores esenciales. En el proceso de enseñar a tu hijo como vivir, tu ejemplo es determinante. Eres tú quien enseña a tus hijos a través del respeto hacia ellos, de qué manera ellos te respetarán a ti y a otros. La próxima vez que vayas a entrar a su cuarto, toca la puerta antes de hacerlo; de esa manera, él tocará a tu puerta antes de entrar.

Cuando vivimos con respeto hacia los demás, nos volvemos más tolerantes, pacientes, comprensivos, cumplidores y responsables de nuestra participación en el mundo, y cuando nos volvemos respetuosos de nosotros mismos, establecemos límites con seguridad, nos valoramos más y confiamos en nuestra capacidad.

LA VIDA



LA VIDA 

El concepto de vida puede ser definido desde diversos enfoques. La noción más habitual está vinculada a la biología, que sostiene que la vida es la capacidad de nacer, crecer, reproducirse y morir. En este sentido, la vida es aquello que distingue a hombres, animales y plantas, por ejemplo, de los objetos como una roca o una mesa.

La vida también es el estado de actividad de los seres orgánicos y la fuerza interna que permite obrar a aquel que la posee. Otra forma de interpretar la vida está vinculada a la capacidad de un ser físico de administrar sus recursos internos para adaptarse a los cambios que se producen en su medio.



No obstante, tampoco podemos olvidar que existe otro término muy relacionado a la vez con la vida y con la muerte. Nos estamos refiriendo a la eutanasia. Esta puede definirse como la acción que lleva a cabo una persona con el claro objetivo de evitarle sufrimientos a otro individuo que está en los últimos momentos de su existencia.


Es decir, aquella persona lo que hace es acelerar la muerte de ese ser que está sufriendo dolorosamente. Lo puede hacer bien con el consentimiento del enfermo o simplemente por decisión personal.

La eutanasia es una de las cuestiones que más ha suscitado polémica en las últimas décadas en todo el mundo, estableciéndose dos secciones enfrentadas: quienes la defienden y quienes la rechazan de pleno. En el primer caso, abogan porque la misma es sinónimo de dignidad respecto a la vida humana mientras que los que se oponen consideran que llevarla a cabo es atentar contra la inviolabilidad de la vida. 

LA SOLIDARIDAD



LA SOLIDARIDAD Y LA RESPONSABILIDAD

La solidaridad es una de los valores humanos por excelencia, del que se espera cuando un otro significativo requiere de nuestros buenos sentimientos para salir adelante. En estos términos, la solidaridad se define como la colaboración mutua en la personas, como aquel sentimiento que mantiene a las personas unidas en todo momento, sobretodo cuando se vivencian experiencias difíciles de las que no resulta fácil salir.

Debido al verdadero significado de la solidaridad no es de extrañarse que escuchemos este término con mayor frecuencia cuando nos encontramos en épocas de guerra o de grandes de sastres naturales. De este modo, gracias a la solidaridad es posible brindarle una mano a aquellos que resultan menos favorecidos con este tipo de situaciones.




LA RESPONSABILIDAD

La responsabilidad es un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos, siempre en el plano de lo moral. Una vez que pasa al plano ético (puesta en práctica), se establece la magnitud de dichas acciones y de cómo afrontarlas de la manera más positiva e integral, siempre en pro del mejoramiento laboral, social, cultural y natural.

La persona responsable es aquella que actúa conscientemente siendo él la causa directa o indirecta de un hecho ocurrido. Está obligado a responder por alguna cosa o alguna persona. También es el que cumple con sus obligaciones o que pone cuidado y atención en lo que hace o decide. En el ámbito penal, culpable de alguna cosa, acto o delito. En otro contexto, es la persona que tiene a su cargo la dirección en una actividad. 


Una persona responsable toma decisiones conscientemente y acepta las consecuencias de sus actos, dispuesto a rendir cuenta de ellos. La responsabilidad es la virtud o disposición habitual de asumir las consecuencias de las propias decisiones, respondiendo de ellas ante alguien. Responsabilidad es la capacidad de dar respuesta de los propios actos. 
 

LA DISCRIMINACIÓN



LA DISCRIMINACIÓN 

Desde sus inicios, las Naciones Unidas establecieron como una de sus metas “reafirmar la fe en los derechos humanos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana” sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión.

La discriminación socava esta meta y su erradicación ha resultado muy difícil dado que el fenómeno de la discriminación es más sutil, más destructivo y más resistente de lo que nadie había imaginado. Millones de personas en todo el mundo luchan por librarse de situaciones constantes de discriminación en su vida cotidiana, una lucha que es a su vez un anhelo imposible. 



 
Durante los últimos veinte años, hemos presenciado la tragedia que representan las políticas de limpieza étnica y genocidio, así como las políticas fundamentadas en ideologías discriminatorias, las cuales han provocado destrucción, exilio y muerte.

A pesar de los desafíos y retrocesos, ha habido y continúa habiendo un cierto rechazo hacia la discriminación. Se han alcanzado suficientes logros como para demostrar que este flagelo sí puede ser erradicado

EL AMOR



EL AMOR

Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles. El amor en sus diversas formas actúa como importante facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su importancia psicológica central, es uno de los temas más frecuentes en las artes creativas (cine, literatura, música).

La diversidad de usos y significados y la complejidad de los sentimientos que abarca hacen que el amor sea especialmente difícil de definir de un modo consistente, aunque, básicamente, el amor es interpretado de dos formas: bajo una concepción altruista, basada en la compasión y la colaboración, y bajo otra egoísta, basada en el interés individual y la rivalidad. 



El egoísmo suele estar relacionado con el cuerpo y el mundo material; el altruismo, con el alma y el mundo espiritual. Ambos son, según la ciencia actual, expresiones de procesos cerebrales que la evolución proporcionó al ser humano; la idea del alma, o de algo parecido al alma, probablemente apareció hace entre un millón y varios cientos de miles de años.

“Ninguna pareja puede sostenerse sin amor”, “El amor entre un padre y su hijo es incomparable”.

LA CONFIANZA



LA CONFIANZA

La confianza es la seguridad que alguien tiene en otra persona o en algo. Es una cualidad propia de los seres vivos, especialmente los seres humanos, ya que aunque los animales la posean, estos lo hacen de forma instintiva, al contrario que los humanos, que confían conscientemente. Al ser algo que se hace consciente y voluntariamente, supone trabajo y esfuerzo conseguirla. A pesar de que sea costoso llegar a ella, se caracteriza por ser una emoción positiva.

La pérdida de confianza se debe a un agotamiento emocional, causado por la mala intención de la persona, que fomenta la incapacidad de cumplir con lo prometido de forma continuada en el tiempo. La confianza, por tanto, simplifica las relaciones personales y ayuda a entenderlas.


Para la psicología social y la sociología, el término confianza consiste en la idea que se forja una persona sobre las conductas que realizan los de su alrededor. Es el pensamiento con el cual una persona cree que será capaz de actuar de una cierta manera frente a una determinada situación.

La confianza es la base en la que construimos nuestras relaciones, ya que si no confiamos en la otra persona, no podemos establecer una amistad. Si logramos ser sinceros y creíbles para los demás, ellos serán igual con nosotros (reciprocidad) y conseguiremos una mayor confianza. 

Además, aparte de la confianza con los demás, hemos visto que es importante generar la autoconfianza, para sentirnos mejor con nosotros mismos. Aunque cueste esfuerzo conseguirla, creemos que los beneficios que aporta son mayores y que merece la pena conseguir creer en uno mismo.