LA DISCRIMINACIÓN
Desde sus inicios, las Naciones Unidas establecieron como una de sus
metas “reafirmar la fe en los derechos humanos fundamentales del hombre,
en la dignidad y el valor de la persona humana” sin hacer distinción
por motivos de raza, sexo, idioma o religión.
La
discriminación socava esta meta y su erradicación ha resultado muy
difícil dado que el fenómeno de la discriminación es más sutil, más
destructivo y más resistente de lo que nadie había imaginado. Millones
de personas en todo el mundo luchan por librarse de situaciones
constantes de discriminación en su vida cotidiana, una lucha que es a su
vez un anhelo imposible.
Durante los últimos veinte años, hemos
presenciado la tragedia que representan las políticas de limpieza étnica
y genocidio, así como las políticas fundamentadas en ideologías
discriminatorias, las cuales han provocado destrucción, exilio y muerte.
A pesar de los desafíos y retrocesos, ha habido y continúa habiendo un
cierto rechazo hacia la discriminación. Se han alcanzado suficientes
logros como para demostrar que este flagelo sí puede ser erradicado

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